Juego de Andrey: miedo a la crisis tecnológica

"Las redes sociales no nos salvar√°n de un asteroide que se precipita a la Tierra"
- Andrei Geim (profesor de la Universidad de Manchester, en 2010 recibió el Premio Nobel de física por su trabajo sobre el grafeno)

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"¬ŅQu√© haces aqu√≠?" - El multimillonario que se hizo rico en software se sorprendi√≥ mucho cuando le dije que era f√≠sico. La reacci√≥n fue sustancial: como si se hubiera encontrado con un trabajador temporero en nuestro lugar de reuni√≥n: el Foro Econ√≥mico Mundial en Davos.

Adem√°s de establecer contactos √ļtiles, autopromoci√≥n y todo lo dem√°s (incluido el esqu√≠) que suelen hacer los pol√≠ticos y financieros, distinguidos representantes de los pa√≠ses han estado discutiendo la posici√≥n sin importancia de la econom√≠a global en Davos durante el √ļltimo mes. Los jefes de estado creen que una mejor gobernanza deber√≠a ayudar, los banqueros centrales ven la salvaci√≥n como mejores controles financieros y los banqueros de inversi√≥n como mercados. Los economistas proponen nuevas teor√≠as, y los empresarios de Internet conf√≠an en las redes sociales. Lo √ļnico que acordaron es la creencia de que una soluci√≥n r√°pida es asequible y cercana.

La ventaja de las torres de marfil es que le permiten ver no solo problemas reales. Donde algunos ven la crisis bancaria, la crisis de la deuda y la crisis monetaria, los científicos pueden ver eventos más inquietantes. Estamos en medio de una crisis tecnológica. Hoy en día, las tecnologías innovadoras aparecen con mucha menos frecuencia de lo que requiere un crecimiento económico estable. Incluso los banqueros se quejan de la falta de nuevas tecnologías para invertir.

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Un artículo sobre levitación diamagnética , en el que el coautor del juego indicó a su hámster favorito Tisha. Posteriormente, este trabajo se utilizó para obtener un Ph.D.

Basta con mirar la segunda mitad del siglo pasado: estaba repleta de avances tecnol√≥gicos. La revoluci√≥n del silicio condujo al advenimiento de computadoras, microchips, tel√©fonos m√≥viles e Internet. Tambi√©n hubo un sat√©lite, l√°ser, una carrera espacial y un sistema mundial de navegaci√≥n por sat√©lite GPS. Y en las √ļltimas dos d√©cadas, adem√°s de las redes sociales, no estamos hablando tanto de tecnolog√≠as innovadoras, sino de mejorar los mismos dispositivos.

Muchos economistas afirman que las "frutas bajas" fueron cosechadas, y ahora nos estamos acercando a un período prolongado de estancamiento. Pero como no hay una recesión económica obvia, la gente apenas le presta atención. Los economistas son bien conocidos por sus explicaciones elocuentes de lo que estaba mal con las teorías pasadas, pero eso no ayuda.


"De las ranas voladoras y los levitrones", un artículo que le valió a Shnobelevskaya en 2000 física .

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[ Fuente ]

Mi propia torre de marfil proporciona una visi√≥n de la ciencia fundamental en la que los economistas no corren ning√ļn riesgo. Veo grandes problemas en la transferencia de nuevos conocimientos. No es que no haya nuevos descubrimientos, sino que la velocidad se ha reducido. Sin nuevos conocimientos, solo son posibles las tecnolog√≠as derivadas y, sin importar cu√°n importantes sean, no pueden mantener el ritmo de crecimiento econ√≥mico que el mundo entero ha disfrutado desde el comienzo de la revoluci√≥n industrial.

Para un laico, explorar el cielo azul puede parecer una p√©rdida de dinero, ya que no lleva "pan y circo". Sin embargo, si observa las cosas desde el otro lado, puede comprender que no hay conocimiento fundamental in√ļtil. Una revoluci√≥n del silicio no hubiera sido posible sin la f√≠sica cu√°ntica. La protecci√≥n de la informaci√≥n en la red y las computadoras no se rompe cada segundo gracias a las matem√°ticas abstractas. La teor√≠a de la relatividad de Einstein puede no parecer tan significativa, pero un sistema de navegaci√≥n por sat√©lite no funcionar√≠a sin ella. El camino desde los descubrimientos b√°sicos hasta los productos b√°sicos para el consumo es largo, incomprensible y lento, pero sin lo b√°sico no habr√° ninguno.

Parecería lógico invertir en exploración espacial para obtener nuevos conocimientos. Y todos con quienes hablé en Davos defendieron inequívocamente un mayor apoyo a la ciencia. Desafortunadamente, las personas son ilógicas. Cuando pregunté a las mismas personas si sus empresas pagarían impuestos orientados a la ciencia, la respuesta fue igualmente clara: no. Como el impuesto sobre la renta personal. Como si el dinero pudiera venir de otro lado.

Hace 40 a√Īos, la amenaza de guerra oblig√≥ a los pa√≠ses a buscar ventajas a largo plazo sobre sus enemigos. Solo perm√≠tanme se√Īalar que esto result√≥ en una inversi√≥n en ciencia y permiti√≥ que la revoluci√≥n industrial continuara. Hoy en d√≠a, la amenaza del calentamiento global, la superpoblaci√≥n y la escasez de recursos naturales no parece lo suficientemente intimidante.

Los gobiernos occidentales están reduciendo sus programas de exploración espacial en respuesta a restricciones financieras y actitudes negativas hacia la investigación científica. Davos me convence de que hay pocas esperanzas de cambio. Es necesario cambiar la naturaleza humana. Me temo que los economistas tienen razón esta vez, y el estancamiento al estilo japonés es nuestra mejor apuesta.

Pero tengo un sue√Īo. La revoluci√≥n industrial y el crecimiento econ√≥mico continuar√°n. Eso es porque los astrof√≠sicos han encontrado un gran asteroide que se acercar√° a nuestro planeta en 50 a√Īos. Es lo suficientemente aterrador. El mundo, por supuesto, podr√° repeler esta amenaza, pero solo con el desarrollo de nuevos conocimientos y tecnolog√≠as. Finalmente, en mis sue√Īos, la humanidad se da cuenta de que las redes sociales realmente pueden enriquecer a algunos, pero no salvar√°n el planeta. Esto requiere descubrimientos fundamentales.

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Source: https://habr.com/ru/post/439116/


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